Parece que al diario (des)información le preocupa la masificación de las playas de Alicante y la Comunidad Valenciana, e intenta por todos los medios regular el número de personas que se meten a remojar en sus aguas: su estrategia es hacer que venga menos gente y así conseguir que el turismo sea más sostenible, supongo. Su método para lograrlo es el de generar miedo, porque vienen haciendo una campaña de alarmismo sensacionalista desde que comenzara el verano. Su monotema: los ataques de tiburones, peces, y otros monstruos marinos que supuestamente pueblan nuestras aguas. Y tranquilos, que si no hay, se los inventan.

La última joya del diario (des)información se titula “Peces que atacan en las playas de Alicante”. Pero podría perfectamente llamarse “Peces sedientos de sangre humana en las playas de Alicante”, o “Monstruosos peces de 20 cm, hambrientos por el cambio climático, intentan devorar humanos” tal como lo exponen. En concreto, este artículo tan bien documentado y nada sensacionalista habla de las obladas. Sí, las obladas, esos pececillos de 20 cm con un punto negro en la cola que se ven casi en cualquier playa de Alicante, Santa Pola o la Isla de Tabarca, que suelen nadar en grupos, y se alimentan de pequeños crustáceos y alevines con sus (mini)mandíbulas.

Oblada melanura

Oblada melanura adulta.

Según el diario (des)información la subida de la temperatura de las aguas (que este año alcanzan los 30ºC) está volviendo locas a las obladas, cuyo metabolismo aumenta y necesitan alimentarse más. La nueva víctima de estos monstruosos animales es el ser humano, y es que ya se han registrado más de 500 “ataques” de esta especie (tendrían que definirnos lo que es para ellos un ataque). A un pobre hombre, incluso, una oblada le mordió en la nariz. No digo que sea imposible que una oblada te muerda, pero la herida que pueda causar… en fin, no hay más que ver el tamaño del pez y el tamaño de su pequeña boquita. Sin embargo, para el diario (des)información, las obladas son el nuevo tiburón de las playas de Alicante, y utilizan frases nada alarmantes como: “El aumento de la temperatura del mar altera el metabolismo de la fauna, que necesita más alimento. A las picaduras y mordeduras de peces araña, anémonas y erizos se suman este año como novedad las obladas”, “Los bañistas atacados coinciden en una característica que las identifica fácilmente: todos hablan de la mancha negra que tienen en la cola”. Hablan como si estuviésemos en la película Tiburón de Steven Spielberg. Y si no sabes lo que es una oblada puedes caer en la tentación de creerte el peligro que anuncian desde este riguroso diario, y empezar a temer hasta a tu sombra cuando vas a la playa.

La “rigurosidad” del diario (des)información alcanza su punto álgido cuando hablan de “ataques de anémonas y erizos de mar”. ¿Ataques de anémonas y erizos de mar? Pareciera que estos animales persiguen activamente al humano y buscan atacarlo. ¡Pero si son animales que se fijan al fondo y rara vez se mueven de su posición! Si por accidente pisas una anémona, te genera urticaria. Si por accidente pisas un erizo, te pinchas. Si por accidente te tropiezas con una piedra, te haces daño en el pie. Pero nadie habla de “se registran más de 500 ataques de piedras al ser humano en lo que va de año”.

Hay una cosa que salvaría de ese artículo, y solo porque me sirve para hacer un tipo de reivindicación en pos de la protección de nuestra preciada reserva marina de Tabarca: si las obladas son más confiadas y se acercan más al humano, en parte puede ser porque son alimentadas por la mano del hombre. Mal hecho. Alimentar a la fauna de la reserva marina está prohibido… así que nada de tirar trozos de pan por la borda de la tabarquera para ver como se acercan los preciosos pececillos. También habría que aclararle al diario (des)información que los buceadores de esta zona estamos bastante concienciados y NUNCA damos de comer a la fauna marina en la reserva.

Sirva esto de ayuda para empezar a coger con pinzas la información de este tipo de diarios… cuidado, el sensacionalismo es su bandera.